Autocuidado

Sin estas tres piezas no hay problema: qué necesita ocurrir para que las redes afecten a un adolescente

Sin estas tres piezas no hay problema: qué necesita ocurrir para que las redes afecten a un adolescente

Foto por Vitaly Gariev en Unsplash

En pocas palabras: un estudio italiano con 229 adolescentes encontró que, para que el uso de redes sociales se vuelva un problema, tienen que estar presentes tres piezas: usar las redes para sentirse mejor, perder el control sobre el uso y preferir la interacción en línea a la presencial. Sin ellas, el problema no aparece. Y aun con ellas, la mayoría no llega a los niveles más graves.

Casi todos usan redes. No a todos les afectan.

Casi todos los adolescentes usan redes sociales a diario, y muchos pasan varias horas en ellas. Sin embargo, no todos desarrollan un uso problemático. ¿Qué diferencia a unos de otros?

Un estudio italiano publicado en el Journal of Behavioral Addictions (2026) abordó esa pregunta desde un ángulo poco habitual. En lugar de preguntar qué aumenta el riesgo, se preguntó qué tiene que estar presente para que el problema pueda aparecer.

Una forma diferente de mirar el problema

La mayoría de las investigaciones buscan factores de riesgo: cosas que hacen más probable un problema, pero que pueden ser reemplazadas por otras que produzcan el mismo efecto. Este estudio buscó otra cosa: condiciones necesarias, es decir, algo sin lo cual el resultado simplemente no puede ocurrir.

Piense en el oxígeno y el fuego. Sin oxígeno no hay fuego, aunque haya leña y fósforos. Pero tener oxígeno no significa que vaya a haber un incendio.

Para responder la pregunta, los autores usaron una técnica llamada Análisis de Condiciones Necesarias: ¿hay síntomas que deben estar presentes para que aparezcan la pérdida de control y los problemas en la vida del adolescente?

Las cuatro piezas del uso problemático

El estudio parte del modelo cognitivo-conductual de Caplan, que describe el uso problemático de redes a partir de cuatro elementos:

  1. Preferencia por la interacción en línea: sentirse más cómodo, seguro o capaz comunicándose por redes que cara a cara.
  2. Regulación emocional: usar las redes para sentirse mejor cuando se está triste, molesto o aburrido.
  3. Déficit de autorregulación: dificultad para controlar el tiempo de uso; usar las redes de forma compulsiva.
  4. Consecuencias negativas: problemas reales en la vida de la persona a causa de su uso, sobre todo en sus relaciones.

¿Cómo se hizo el estudio?

DatoDetalle
Participantes229 adolescentes de tres colegios en Italia, con una edad promedio de 15 años
SeguimientoRespondieron el mismo cuestionario dos veces, con seis meses de diferencia (mayo y noviembre de 2023)
Redes más usadasTikTok (43 %), Instagram (37 %) y YouTube (16 %)
Tiempo en redesEntre 3,5 y 3,7 horas diarias, en promedio
AnálisisAnálisis de Condiciones Necesarias (NCA, por sus siglas en inglés)

Lo que encontraron

1. Usar las redes para sentirse mejor es la puerta de entrada a la pérdida de control

Los adolescentes que casi no usaban las redes para calmarse o sentirse mejor no llegaron a perder el control sobre ellas seis meses después. En otras palabras: primero las redes se convierten en una forma de manejar lo que se siente; solo entonces puede aparecer el uso compulsivo.

2. Pero casi todos lo hacen

Más del 90 % de los adolescentes cumplía esta condición, y aun así pocos llegaron a tener niveles altos de pérdida de control. Es una pieza necesaria, pero por sí sola no distingue a quién le irá mal.

3. Preferir lo virtual a lo presencial no fue necesario para perder el control

Un adolescente puede perder el control sobre las redes aunque prefiera hablar cara a cara. Los autores lo explican así: las redes que más usan hoy los jóvenes, como TikTok y YouTube, sirven más para consumir contenido que para conversar.

4. Para que aparezcan consecuencias negativas se necesitan dos piezas

  • La pérdida de control fue necesaria incluso para consecuencias negativas moderadas.
  • La preferencia por la interacción en línea se volvió necesaria para los niveles más graves de consecuencias.

5. Un dato esperanzador

Casi el 40 % de los adolescentes no cumplía las condiciones necesarias para llegar a los niveles más graves de consecuencias negativas: en la práctica, estaban protegidos frente a ese resultado. Una cuarta parte sí cumplía ambas condiciones… pero solo 4 adolescentes (menos del 2 %) llegaron efectivamente a ese nivel.

Cumplir las condiciones abre la puerta, pero no obliga a cruzarla.

La secuencia que propone el estudio

A partir de los resultados, los autores proponen reorganizar el modelo así: usar las redes para manejar las emociones hace posible la pérdida de control; la pérdida de control, junto con la preferencia por la interacción en línea (sobre todo en los casos más graves), es lo que permite que aparezcan las consecuencias negativas.

Lo que el estudio no dice

  • La muestra fue de adolescentes italianos. Los resultados de este tipo de análisis son específicos de la muestra estudiada y deben confirmarse en otros contextos y edades.
  • No se pudo analizar si los resultados cambian entre hombres y mujeres.
  • Se usó un único cuestionario, y las consecuencias negativas medidas se refieren principalmente a problemas sociales y de relaciones.
  • Seis meses es un intervalo largo; los autores sugieren estudiar periodos más cortos.

Y una aclaración importante: que una condición sea necesaria no significa que cause el problema por sí sola.

¿Qué significa esto para las familias?

Los propios autores señalan objetivos clave para la prevención y la intervención. Traducidos a la vida diaria:

Ofrezca otras formas de manejar las emociones

Si las redes son la principal herramienta de su hijo o hija para calmarse, distraerse o sentirse mejor, el riesgo de perder el control aumenta. Hablar de lo que siente, moverse, crear, descansar o pasar tiempo con otras personas amplía su repertorio. Pregúntele con curiosidad, sin juicio: "¿Qué te hace sentir mejor cuando tienes un mal día?"

Fortalezca el control, no solo el límite

La pérdida de control es la pieza central hacia los problemas. Acordar juntos horarios, espacios sin pantalla y rutinas ayuda más que una prohibición impuesta, porque desarrolla la autorregulación del propio adolescente.

Cuide los vínculos cara a cara

Cuando un adolescente se siente más capaz en línea que en persona, las consecuencias pueden ser más graves. Favorecer actividades grupales, deportes, amistades presenciales y la práctica de habilidades sociales es una forma de protección.

No se alarme por el solo hecho de que use redes

La mayoría de los adolescentes las usa para sentirse mejor alguna vez, y eso no los convierte en usuarios problemáticos. Lo importante es observar si aparece la pérdida de control y si su vida empieza a verse afectada.

En Mente Abierta podemos ayudarle. Si usted nota que su hijo o hija no logra controlar el tiempo que pasa en redes, que las usa como su principal forma de manejar lo que siente, o que su uso ya está afectando sus relaciones o su rendimiento, ofrecemos evaluación e intervención del uso problemático de medios digitales, con un enfoque integral y seguimiento virtual gratuito.

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Lic. Andrés Carvajal Vanegas, psicólogo clínico (CPPCR 9279). Este contenido es informativo y no sustituye una consulta profesional.

Fuente: Casale, S., Ghinassi, S. y Bocci Benucci, S. (2026). Problematic social media use: Which symptoms are necessary conditions for reduced control and negative outcomes to occur over time? Journal of Behavioral Addictions, 15(3), 1105-1114. https://doi.org/10.1556/2006.2026.00079