¿Le pasa que abre Instagram o TikTok casi sin pensarlo, sobre todo cuando se siente triste, ansioso o solo? ¿Que "solo un video más" se convierte en una hora? Una revisión sistemática publicada en septiembre de 2026 en el Journal of Behavioral Addictions encontró que, en muchas personas, parte de la explicación puede estar en lo que vivieron de niños.
Primero, dos conceptos clave
Experiencias adversas en la infancia (ACE)
ACE son las siglas en inglés de estas experiencias: situaciones potencialmente dañinas vividas antes de los 18 años. El modelo clásico reúne 10 categorías:
- Maltrato: físico, emocional o sexual
- Negligencia: física o emocional
- Problemas en el hogar: violencia, consumo de alcohol o drogas, enfermedad mental de un familiar, encarcelamiento de un familiar o separación de los padres
Desde hace décadas se sabe que estas experiencias aumentan el riesgo de problemas de salud física y mental en la adultez.
Uso problemático de redes sociales
No depende de cuántas horas pasamos conectados, sino de cómo las usamos. Hablamos de uso problemático cuando aparecen una preocupación excesiva por las redes, una necesidad fuerte de entrar, pérdida de control y consecuencias negativas en el trabajo, los estudios, las relaciones o el bienestar.
¿Qué hicieron los investigadores?
Maša Černilec, Mojca Čeh y Špela Selak, investigadoras del Instituto Nacional de Salud Pública de Eslovenia, revisaron 20 estudios con participantes menores de 30 años: adolescentes y adultos jóvenes. Las muestras iban de 110 a más de 13 000 personas, en países como China, Turquía, Italia, Reino Unido, Estados Unidos e Israel.
Los hallazgos principales
1. La relación es muy consistente
En 19 de los 20 estudios se encontró una asociación positiva, total o parcial: a más experiencias adversas en la infancia, más riesgo de uso problemático de redes. La relación fue de intensidad pequeña a moderada. Es un factor de riesgo importante, pero no determina el destino de nadie.
2. El pasado predice el futuro
El único estudio que siguió a los participantes en el tiempo encontró que las experiencias adversas medidas al inicio predecían el uso problemático de redes 12 meses después.
3. Los videos cortos son especialmente riesgosos
Cuatro estudios se centraron en aplicaciones de videos cortos, como TikTok. Los autores señalan que estas plataformas tienen un potencial adictivo particularmente alto, por su algoritmo personalizado, sus contenidos breves y cambiantes y su desplazamiento infinito.
¿Por qué las heridas de la infancia llevan a las redes?
La explicación más aceptada es que las redes funcionan como una forma de compensación. Quien vivió experiencias difíciles de niño suele tener más estrés y más emociones negativas, y menos herramientas para manejarlas. Las redes ofrecen un escape rápido: distraen, dan compañía y aprobación. Ese alivio dura poco, y con el tiempo se forma un círculo vicioso.
La revisión identificó varios procesos emocionales y mentales que hacen de puente entre la infancia difícil y el uso problemático:
- Depresión, ansiedad y estrés
- Dificultades para regular las emociones
- Alexitimia, es decir, dificultad para identificar y poner en palabras lo que uno siente
- Estilos de apego inseguros: miedo al abandono o dificultad para acercarse a los demás
- Dificultad para comprender los estados mentales propios y ajenos
- Miedo a perderse algo, conocido como FOMO
- Insatisfacción con la imagen corporal, observada sobre todo en varones en uno de los estudios
- Una visión negativa del futuro
La revisión encontró también que tener menos recursos positivos, como felicidad, resiliencia, satisfacción con la vida y necesidades psicológicas básicas cubiertas, ayuda a explicar esta relación.
La buena noticia: hay factores que protegen
Pocos estudios lo han analizado todavía, pero hay pistas alentadoras. Por ejemplo, las personas con mayor capacidad para decir "no", lo que se conoce como autoeficacia de rechazo, se vieron menos afectadas por la negligencia vivida en la infancia.
Los autores proponen fortalecer la autorregulación, la educación digital, la resiliencia y el bienestar emocional. También sugieren investigar el papel protector de las experiencias positivas en la infancia.
¿Qué puede hacer usted?
- Pregúntese para qué entra. Antes de abrir una red, deténgase un segundo: ¿qué estoy sintiendo ahora? Muchas veces el impulso es una forma de huir del aburrimiento, la tristeza o la ansiedad.
- Aprenda a nombrar sus emociones. Llevar un diario, hablar con alguien de confianza o simplemente decirse "estoy frustrado" o "me siento solo" reduce la necesidad de escapar.
- Construya otras vías de alivio. Caminar, hacer ejercicio, respirar con calma, hacer algo con las manos o conectar con personas en persona.
- Tenga especial cuidado con los videos cortos. Póngase límites de tiempo, desactive la reproducción automática cuando se pueda y deje el celular fuera del cuarto al dormir.
- Practique decir "no". Es una habilidad que se entrena, y el estudio sugiere que protege.
- Si es madre o padre, piense en la infancia de sus hijos. Un vínculo cercano, la escucha, la validación emocional y un hogar seguro son de las mejores inversiones en su salud mental y digital.
- Busque apoyo profesional si lo necesita. Si reconoce en su historia experiencias difíciles y siente que las redes se volvieron una vía de escape que no controla, la psicoterapia puede ayudarle a trabajar el origen del malestar, no solo el síntoma.
Lo que el estudio no dice
- Asociación no es causa. Casi todos los estudios fueron transversales, es decir, midieron todo en un solo momento.
- Solo incluyó personas menores de 30 años, así que no sabemos si ocurre igual en adultos mayores.
- La mayoría de los estudios se hizo en China y Turquía, con muestras de escuelas y universidades. Por eso hay que tener cautela al generalizar a otras culturas, incluida la latinoamericana.
¿Su feed se siente más como un refugio que como entretenimiento?
Si mientras leía esto se cachó abriendo la app por pura inercia, no se juzgue. El scroll infinito no es solo falta de disciplina: es el algoritmo más sofisticado del mundo ofreciéndole una pausa rápida a un cerebro que intenta calmarse.
El problema es que un like o un video de 15 segundos pueden pausar la incomodidad, pero no reparan el origen de la ansiedad, el vacío o la necesidad de escape.
Desconectarse del piloto automático también se aprende
Si siente que las pantallas se convirtieron en su principal estrategia de autorregulación o que detrás de esa hiperfijación digital hay un patrón no resuelto (ya sea TDAH, procesamiento emocional o historia personal), podemos trabajarlo desde la raíz:
- 🧠 Evaluación e intervención en TDAH y neurodivergencia
- 📱 Abordaje de la adicción a medios digitales y hábitos de uso
- 💬 Psicoterapia para la regulación emocional y sanación de historias de vida
👉 Agende su cita inicial hoy y devuélvale a su mente la tranquilidad que ninguna red social le va a dar en un video más.
Fuente: Černilec, M., Čeh, M. y Selak, Š. (2026). Problematic social media use and adverse childhood experiences: A systematic review. Journal of Behavioral Addictions. https://doi.org/10.1556/2006.2026.00065