Millones de mensajes por segundo
Cuando un niño copia de la pizarra, recuerda una instrucción o se sobresalta con un ruido fuerte, millones de neuronas se envían mensajes en fracciones de segundo. Esos mensajes viajan, en buena parte, gracias a unas sustancias químicas llamadas neurotransmisores.
Entender cómo funcionan ayuda a comprender por qué un niño con TDAH se distrae, por qué la ansiedad acelera el corazón o por qué la depresión apaga la motivación. Pero el cerebro es mucho más que una mezcla de químicos que se puede "equilibrar".
Este es el primero de una serie de cuatro artículos. Aquí le explicamos, de forma sencilla y con imágenes, qué son los neurotransmisores, en qué partes del cerebro nacen y para qué sirve cada uno. En los siguientes veremos su papel en el TDAH, la ansiedad y la depresión.
¿Qué es un neurotransmisor?
Un neurotransmisor es un mensajero químico que usan las neuronas para comunicarse entre sí. Las neuronas no se tocan: entre una y otra hay un espacio diminuto llamado sinapsis. El mensaje viaja como electricidad dentro de la neurona y, al llegar a ese espacio, se convierte en química.
Así ocurre la comunicación, paso a paso:
- La neurona se activa. Una señal eléctrica recorre la neurona hasta su extremo.
- Libera el mensajero. En el extremo, la neurona suelta el neurotransmisor que tenía almacenado en pequeñas bolsitas.
- El mensaje cruza el espacio. El neurotransmisor atraviesa la sinapsis.
- Encaja en un receptor. En la neurona siguiente hay receptores que funcionan como cerraduras: solo el neurotransmisor correcto, como una llave, encaja en ellos y transmite el mensaje.
- Se limpia el espacio. El neurotransmisor que sobra se recoge y se recicla (a esto se le llama recaptación) o se degrada, para que el mensaje no se quede "sonando".
Un dato que sorprende: el cuerpo usa relativamente pocos neurotransmisores para coordinar todo lo que hacemos. Higgins y George lo comparan con el alfabeto: con solo 27 letras escribimos infinitas palabras, y con unos pocos mensajeros químicos el cerebro produce pensamientos, emociones y movimientos.
Además, los más famosos (dopamina, serotonina y noradrenalina) están en cantidades muy pequeñas. El trabajo pesado lo hacen dos mensajeros menos conocidos: el glutamato, que activa, y el GABA, que frena. Los demás funcionan como "ajustadores finos" de la actividad cerebral.
Un mapa básico del cerebro
En esta serie vamos a mencionar cinco zonas del cerebro. Conviene ubicarlas desde ahora, porque los neurotransmisores actúan de forma distinta en cada una:
Las neuronas que fabrican dopamina, noradrenalina y serotonina son pocas y se concentran en el tronco cerebral, en la base del cerebro. Desde ahí extienden sus conexiones, como los cables de una red eléctrica, hacia la corteza prefrontal, la amígdala, el hipocampo y el núcleo accumbens. Por eso un mismo mensajero puede influir a la vez en la atención, la emoción y la memoria.
El ABC: los principales neurotransmisores
Estos son los mensajeros químicos que más se mencionan cuando hablamos de atención, emociones y estado de ánimo:
| Neurotransmisor | Función principal | Su papel en el día a día |
|---|---|---|
| Glutamato | El gran activador del cerebro. Más de la mitad de las neuronas excitadoras lo usan. | Necesario para aprender y formar recuerdos. |
| GABA | El principal freno del cerebro. Calma la actividad excesiva de las neuronas. | Ayuda a relajarnos, dormir y controlar la ansiedad. |
| Dopamina | Motivación, recompensa, movimiento y atención. | Nos impulsa a buscar lo que nos gusta y a mantener el foco en una tarea. |
| Noradrenalina | Estado de alerta y respuesta ante el peligro. | Nos despierta, nos mantiene atentos y prepara el cuerpo para reaccionar. |
| Serotonina | Regulación del estado de ánimo, la ansiedad y el ciclo de sueño y vigilia. | Contribuye a la estabilidad emocional y al descanso. |
| Acetilcolina | Aprendizaje, memoria y movimiento muscular. | Clave para fijar lo que estudiamos. |
| Histamina | Alerta y atención (además de su conocido papel en las alergias). | Está activa cuando estamos despiertos y se apaga al dormir. |
| Endorfinas | Analgésicos naturales del cuerpo. | Reducen el dolor y producen bienestar, por ejemplo, después del ejercicio. |
| Oxitocina | Neuropéptido relacionado con el apego. | Participa en los vínculos afectivos y la confianza. |
Algunas curiosidades que ayudan a entender el sistema:
- La serotonina se fabrica a partir del triptófano, un aminoácido que obtenemos de la alimentación. Apenas entre el 1 % y el 2 % de la serotonina del cuerpo está en el cerebro; el resto está fuera de él.
- Solo unas 500.000 neuronas producen dopamina, de un total cercano a 100.000 millones. Son pocas, pero sus conexiones llegan a muchas zonas del cerebro.
- La noradrenalina se produce sobre todo en un núcleo muy pequeño del tronco cerebral, el locus coeruleus, con unas 24.000 neuronas. Aun así, se comunica con casi todo el cerebro.
Mitos y realidades
| Mito | Realidad |
|---|---|
| "Los problemas emocionales son un desequilibrio químico." | Los neurotransmisores participan, pero también influyen la genética, el estrés, la historia de vida y el ambiente. |
| "La dopamina es la hormona del placer." | Es un neurotransmisor (no una hormona) y su función principal es la motivación: nos impulsa a buscar y a mantener el esfuerzo. |
| "La serotonina es la hormona de la felicidad." | Regula el ánimo, la ansiedad y el sueño, pero ningún químico produce la felicidad por sí solo. |
| "Los neurotransmisores no se pueden influir sin medicamentos." | El sueño, el ejercicio, la alimentación y las relaciones también influyen en el funcionamiento del cerebro. |
Una aclaración importante: este artículo es informativo y está escrito desde la psicología. Las decisiones sobre medicamentos corresponden siempre al médico o al psiquiatra tratante.
Lo que sí está en nuestras manos
Entender los neurotransmisores no es solo teoría: ayuda a tomar decisiones cotidianas que favorecen el funcionamiento del cerebro, sobre todo en niños y adolescentes.
- Dormir bien. Durante el sueño se regulan la serotonina, la histamina y otros sistemas de alerta. Un cerebro cansado atiende peor y se irrita con más facilidad.
- Moverse todos los días. El ejercicio activa la dopamina, la noradrenalina y las endorfinas. En los niños con TDAH, las pausas activas entre tareas suelen ayudar a retomar la atención.
- Alimentarse de forma equilibrada. Algunos neurotransmisores se fabrican a partir de lo que comemos; por ejemplo, la serotonina depende del triptófano presente en granos, carnes y lácteos.
- Hacer las tareas más estimulantes. Dividirlas en partes cortas, ponerles metas visibles y reconocer los logros activa el sistema de recompensa y facilita la atención.
- Cuidar los vínculos. Las relaciones de apoyo y el contacto afectivo activan sistemas cerebrales relacionados con la calma y la confianza.
- Buscar ayuda profesional a tiempo. La evaluación y la terapia psicológica también cambian el cerebro: el aprendizaje de nuevas estrategias crea nuevas conexiones.
Para cerrar
Los neurotransmisores son el lenguaje químico del cerebro. Conocerlos nos ayuda a entender que el TDAH, la ansiedad y la depresión no son falta de voluntad ni de carácter, sino formas distintas en que funciona el cerebro. Pero también nos recuerda que ninguna condición se reduce a "un químico que falta": el cerebro cambia con lo que vivimos, aprendemos y practicamos.
En el próximo artículo de esta serie: qué ocurre con la dopamina y la noradrenalina en el TDAH, y por qué a un niño le cuesta tanto concentrarse en la tarea pero no en el videojuego.
En Mente Abierta realizamos evaluaciones del déficit atencional (TDAH) y del espectro autista en niños, adolescentes y adultos, con un abordaje integral que incluye al hogar y al centro educativo. Escríbanos por WhatsApp al 6108-6416 o síganos en Instagram @dr.menteabierta.
Lic. Andrés Carvajal Vanegas, psicólogo clínico (CPPCR 9279)
Referencias
- Higgins, E. S. y George, M. S. (2013). The Neuroscience of Clinical Psychiatry: The Pathophysiology of Behavior and Mental Illness (2.ª ed.). Lippincott Williams & Wilkins. Capítulos 4 (Neurotransmisores), 20 (Atención), 21 (Depresión) y 22 (Ansiedad).
- Littrell, J. (2015). Neuroscience for Psychologists and Other Mental Health Professionals: Promoting Well-Being and Treating Mental Illness. Springer Publishing. Capítulos 2 (Fisiología), 5 (Ansiedad) y 9 (Niños: TDAH).