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Madres en primera línea: la presión invisible de criar a un hijo con TDAH o autismo en la escuela

Madres en primera línea: la presión invisible de criar a un hijo con TDAH o autismo en la escuela

Jan Steen · La escuela de pueblo (c. 1665) · National Gallery of Ireland · Wikimedia Commons (dominio público)

Portada: La escuela de pueblo (c. 1665), de Jan Steen, Galería Nacional de Irlanda. El maestro corrige a un niño frente a toda la clase, mientras otros observan asustados o se ríen — una escena que, casi 400 años después, sigue siendo reconocible para muchas familias que lidian con un sistema educativo centrado en el castigo más que en el apoyo.

"¿Ya lo llevó al médico?", "Ese chiquito lo que necesita es más disciplina", "Venga a recogerlo, otra vez se portó mal", "¿Y ya le dieron la pastilla?".

Muchas madres de niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) o Trastorno del Espectro Autista (TEA) escuchan frases como estas casi a diario. Detrás de cada llamada de la escuela, cada nota en el cuaderno y cada reunión hay una mamá que hace malabares entre el trabajo, la casa, las citas médicas y la presión de que su hijo "mejore ya".

En este artículo revisamos lo que dice la investigación sobre esta carga, por qué recae sobre todo en las madres y qué se puede hacer para aliviarla.

1. Una carga que sí se puede medir

La investigación confirma lo que muchas familias viven:

  • TDAH: un metaanálisis de 44 estudios encontró que los padres de niños con TDAH viven más estrés en la crianza que los padres de niños sin el diagnóstico. El estrés aumenta cuanto más intensos son los síntomas y cuando hay además problemas de conducta (Theule et al., 2013).
  • Autismo: un metaanálisis reciente de 54 estudios encontró que el estrés de los padres de niños autistas es muy superior al de otras familias, incluso mayor que en familias de niños con discapacidad intelectual. También se reportó una calidad de vida familiar significativamente más baja (Çiray, Halaç y Sut, 2026).
  • Ambos diagnósticos: un estudio con 120 madres españolas encontró niveles de estrés más altos en las madres de niños con TEA y con TDAH que en las de niños con desarrollo típico (Pardo-Salamanca et al., 2024).

En Costa Rica, ya en 2008 el investigador Ronald Soto Calderón, de la Universidad de Costa Rica, advertía que los estudios sobre autismo se habían concentrado en el trabajo docente en el aula, "olvidando a los padres y madres, de quienes depende en gran medida el proceso de sus hijos". Su investigación adaptó un instrumento para medir ese estrés en familias costarricenses (Soto Calderón, 2008).

2. ¿Por qué recae sobre todo en las madres?

No es casualidad que quien llega a las reuniones, contesta las llamadas y lleva a las terapias sea casi siempre la mamá.

  • En Costa Rica, las mujeres dedican el doble de tiempo al trabajo no remunerado. Según la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2022 del INEC, las mujeres dedican en promedio 32 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, frente a cerca de 16 horas de los hombres. En el cuidado de personas dependientes, la brecha es de más del doble: unas 13,5 horas semanales de las mujeres frente a poco más de 6 de los hombres (INEC, 2023).
  • La carga laboral es mayor para las mamás. Investigaciones internacionales muestran que los efectos negativos en el empleo por cuidar a un niño autista se concentran sobre todo en las madres, como lo resume el título de un estudio publicado en The Social Science Journal: "Mostly the mother" ("Sobre todo, la madre"). Un estudio reciente en Canadá con 902 familias encontró que las madres de niños autistas ganaban apenas el 66 % del ingreso de los padres y dedicaban en promedio 9,4 horas semanales solo a coordinar escuela, salud y servicios. Además, cuanto más tiempo dedicaban a esas gestiones, peor era su salud mental, sin importar su ingreso ni su nivel educativo (IRPP, 2026).

Muchas mamás costarricenses se reconocerán en estas cifras: permisos en el trabajo que ya no se pueden pedir, empleos que se pierden "porque siempre tenía que salir" y una agenda que gira alrededor de las necesidades del hijo.

3. El estigma: cuando la culpa recae en la mamá

Además del cansancio, muchas madres cargan con el juicio de los demás. La investigación lo llama estigma de cortesía: el rechazo o la culpa que recibe una persona por estar cerca de alguien con una condición estigmatizada.

Una revisión sistemática de 2026 sobre el estigma en cuidadores de niños con TDAH encontró que (Guerin et al., 2026):

  • Muchas madres son culpadas por la conducta de su hijo: se las considera permisivas, poco firmes o "malas mamás".
  • El enojo de otras personas hacia el niño se asocia con más culpa dirigida a la madre.
  • Muchas madres terminan creyendo esos juicios (lo que se conoce como autoestigma). Esto se relaciona con más depresión, ansiedad y desesperanza, con aislamiento social y, en algunos casos, con menos adherencia al tratamiento del niño.

Uno de los mitos más dañinos es que el TDAH o el autismo se deben a "falta de disciplina en la casa". Ambas son condiciones del neurodesarrollo, con una base biológica bien documentada. No son producto de una mala crianza.

4. La presión del sistema educativo: "lo quiero bien para mañana"

El sistema educativo costarricense ha avanzado mucho en inclusión, pero en la práctica muchas madres enfrentan:

  • Llamadas frecuentes para recoger al niño o reportar su conducta.
  • Enfoques centrados en el castigo (boletas, rebajos de conducta, exclusión de actividades) en lugar de apoyos.
  • Presión para medicar o para "conseguir un diagnóstico ya" como condición para que el niño siga en clases.
  • Expectativas de cambios rápidos, como si el niño debiera "portarse bien" en pocas semanas.
  • Poca comunicación entre la escuela, la familia y los profesionales externos.

El problema de fondo es el tiempo. El TDAH y el autismo no se "curan" ni mejoran de la noche a la mañana. Las intervenciones con más respaldo (entrenamiento a padres, terapia cognitivo-conductual, apoyos educativos, y en algunos casos medicación) requieren meses de trabajo constante y coordinado. Exigir resultados inmediatos aumenta el estrés de la familia y del niño, y puede hacer que se abandonen tratamientos que sí funcionan a mediano plazo.

Un estudio colombiano sobre la inclusión de niños autistas encontró que, cuando la inclusión funciona, los niños mejoran en sus habilidades cognitivas y de conducta. También identificó barreras frecuentes: poca flexibilidad curricular, espacios poco adaptados y falta de recursos didácticos (Badillo-Jiménez et al., 2022). Son barreras del sistema, no del niño ni de su madre.

5. Lo que dice la ley en Costa Rica

Las familias no están pidiendo favores. Costa Rica cuenta con un marco legal claro:

  • Ley 7600 de Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad (1996). Garantiza el acceso a la educación en igualdad de condiciones y la provisión de apoyos y adecuaciones.
  • Ley 8661 (Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad). Establece la obligación de brindar ajustes razonables.
  • Reglamento de Evaluación de los Aprendizajes (Decreto 45509-MEP). Regula los apoyos educativos en el aula y en las Pruebas Nacionales.
  • Comité de Apoyo Educativo: cada centro educativo debe tener uno, encargado de analizar y dar seguimiento a los apoyos de cada estudiante.

Conocer estos derechos permite pasar de una relación de presión y culpa a una de colaboración.

6. ¿Qué protege a las madres?

La buena noticia es que la investigación también señala qué ayuda:

  • El apoyo social, sobre todo tener alguien de confianza con quien hablar. En el estudio de Pardo-Salamanca et al. (2024), contar con una persona de confianza fue uno de los predictores más fuertes de menor estrés en madres de niños con TEA y TDAH.
  • Información clara sobre la condición. Entender que el TDAH y el autismo no son culpa de la crianza reduce el autoestigma (Guerin et al., 2026).
  • Servicios accesibles y coordinados. Menos tiempo en gestiones significa mejor salud mental materna (IRPP, 2026).
  • Flexibilidad laboral. Horarios ajustables y permisos para citas permiten que las madres conserven su empleo.

7. Recomendaciones prácticas

Para las mamás (y papás):

  • No está sola, y no es su culpa. El TDAH y el autismo tienen una base neurobiológica.
  • Busque una red de apoyo: su pareja, familiares, amistades o grupos de madres que viven lo mismo.
  • Organice la información: guarde informes, diagnósticos, adecuaciones y correos con la escuela en una carpeta.
  • Pida reuniones con el Comité de Apoyo Educativo y proponga metas concretas y realistas.
  • Celebre los avances pequeños. El progreso en el neurodesarrollo es gradual, y cada paso cuenta.
  • Cuide su propia salud mental. Pedir ayuda profesional para usted también es parte de cuidar a su hijo.
  • Involucre al papá. La crianza y las gestiones escolares son responsabilidad compartida.

Para docentes y centros educativos:

  • Vean a la familia como aliada, no como responsable del problema.
  • Comuniquen también los logros, no solo las dificultades.
  • Prioricen los apoyos sobre los castigos. Muchas conductas son parte de la condición, no actos de mala fe.
  • Ajusten las expectativas al ritmo real del tratamiento. Los cambios toman meses.
  • Eviten presionar por medicación. Esa es una decisión médica y familiar.
  • Coordinen con los profesionales externos que atienden al estudiante.

Conclusión

Detrás de cada niño con TDAH o autismo suele haber una madre que hace todo lo posible con los recursos que tiene, muchas veces cansada, juzgada y sola. Reconocer esta carga no es quejarse: es el primer paso para construir un sistema más justo, donde escuela, familia y profesionales trabajen juntos y donde el avance de cada niño se mida con paciencia, a su propio ritmo.

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Referencias

  • Badillo-Jiménez, V. T., Mieles-Barrera, M. D. y Peña-Sarmiento, A. P. (2022). Percepción de madres y maestras sobre la inclusión escolar de niños con trastorno del espectro autista. Duazary. revistas.unimagdalena.edu.co
  • Çiray, O., Halaç, E. y Sut, E. (2026). Parental Stress and Quality of Life in Families of Children with Autism Spectrum Disorder and Intellectual Disability: A Systematic Review and Meta-Analysis. Review Journal of Autism and Developmental Disorders. link.springer.com
  • Guerin, McCrossin, Blanc y Cappe (2026). The Stigmatization of Caregivers of Children With Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder: A Systematic Review. pmc.ncbi.nlm.nih.gov
  • Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). (2023). Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2022. inec.cr
  • IRPP Policy Options. (2026). Who pays when autism-care systems fall short? Mothers do. policyoptions.irpp.org
  • Mostly the mother: Concentration of adverse employment effects on mothers of children with autism. (2010). The Social Science Journal, 47(3). tandfonline.com
  • Pardo-Salamanca et al. (2024). Parenting Stress in Autistic and ADHD Children: Implications of Social Support and Child Characteristics. pmc.ncbi.nlm.nih.gov
  • Soto Calderón, R. (2008). Adaptación de la forma breve del Cuestionario de Recursos y Estrés (QRS-F) para padres de personas con autismo. Actualidades Investigativas en Educación, UCR. archivo.revistas.ucr.ac.cr
  • Theule, J., Wiener, J., Tannock, R. y Jenkins, J. M. (2013). Parenting Stress in Families of Children With ADHD: A Meta-Analysis. Journal of Emotional and Behavioral Disorders. journals.sagepub.com
  • Ley N.º 7600 de Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad (1996). ucr.ac.cr
  • Ministerio de Educación Pública. Reglamento de Evaluación de los Aprendizajes y de la Conducta, Decreto Ejecutivo N.º 45509-MEP.

Este artículo es informativo y no sustituye la evaluación ni la atención profesional.